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La pedanía
pachequera de Los Meroños celebra
todos los años la fiesta de San Isidro, labrador. En
torno al día 15 de Mayo, que es cuando la Iglesia celebra la memoria
de este Santo, la pedanía organiza distintos actos lúdicos festivos sin
olvidar los actos religiosos en honor de su Patrón: procesión con la imagen
del Santo y una solemne Misa Huertana. Las fiestas este
año 2010 se realizan los días 14, 15 y 16 de mayo.
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San Isidro es el patrono de los
agricultores del mundo. Sus
padres eran unos campesinos sumamente pobres que ni siquiera pudieron enviar
a su hijo a la escuela. Pero en casa le enseñaron a tener temor a ofender a
Dios y gran amor de caridad hacia el prójimo y un enorme aprecio por la
oración y por la Santa Misa y la Comunión.
Huérfano y solo en el mundo cuando
llegó a la edad de diez años Isidro se empleó como peón de campo, ayudando
en la agricultura a Don Juan de Vargas un dueño de una finca, cerca de
Madrid. Allí pasó muchos años de su existencia labrando las tierras,
cultivando y cosechando.
Se casó con una sencilla campesina
que también llegó a ser santa y ahora se llama Santa María de la Cabeza (no
porque ese fuera su apellido, sino porque su cabeza es sacada en procesión
en rogativas, cuando pasan muchos meses sin llover).
Isidro se levantaba muy de madrugada y nunca empezaba su día de trabajo sin
haber asistido antes a la Santa Misa. Varios de sus compañeros muy
envidiosos lo acusaron ante el patrón por "ausentismo" y abandono del
trabajo. El señor Vargas se fue a observar el campo y notó que sí era cierto
que Isidro llegaba una hora más tarde que los otros (en aquel tiempo se
trabajaba de seis de la mañana a seis de la tarde) pero que mientras Isidro
oía misa, un personaje invisible (quizá un ángel) le guiaba
sus bueyes y estos araban juiciosamente como si el propio campesino los
estuviera dirigiendo.
Los
mahometanos se apoderaron de Madrid y de sus alrededores y los buenos
católicos tuvieron que salir huyendo. Isidro fue uno de los
emigrantes y sufrió por un buen tiempo lo que es irse a vivir donde
nadie lo conoce a uno y donde es muy difícil conseguir empleo y confianza de
las gentes. Pero sabía aquello que Dios ha prometido varias veces en la
Biblia: "Yo nunca te abandonaré", y confió en Dios y fue ayudado por Dios.
Lo que ganaba como jornalero,
Isidro lo distribuía en tres partes: una para el templo, otra para los
pobres y otra para su familia (él, su esposa y su hijito). Y hasta para las
avecillas tenía sus apartados. En pleno invierno cuando el suelo se cubría
de nieve, Isidro esparcía granos de trigo por el camino para que las
avecillas tuvieran con que alimentarse. Un día lo invitaron a un gran
almuerzo. El se llevó a varios mendigos a que almorzaran también. El
invitador le dijo disgustado que solamente le podía dar almuerzo a él y no
para los otros. Isidro repartió su almuerzo entre los mendigos y alcanzó
para todos y sobró.
Los domingos los distribuía así:
un buen rato en el templo rezando, asistiendo a misa y escuchando la Palabra
de Dios. Otro buen rato visitando pobres y enfermos y por la tarde saliendo
a pasear por los campos con su esposa y su hijito. Pero un día mientras
ellos corrían por el campo, dejaron al niñito junto a un profundo pozo de
sacar agua y en un movimiento brusco del chiquitín, la canasta donde estaba
dio vuelta y cayó dentro del hoyo. Alcanzaron a ver esto los dos esposos y
corrieron junto al pozo, pero este era muy profundo y no había cómo rescatar
al hijo. Entonces se arrodillaron a rezar con toda fe y las aguas de aquel
aljibe fueron subiendo y apareció la canasta con el niño y a este no le
había sucedido ningún mal. No se cansaron nunca de dar gracias a Dios por
tan admirable prodigio.
Volvió después a Madrid y se
alquiló como obrero en una finca, pero los otros peones, llenos de envidia
lo acusaron ante el dueño de que trabajaba menos que los demás por dedicarse
a rezar y a ir al templo. El dueño le puso entonces como tarea a cada obrero
cultivar una parcela de tierra. Y la de Isidro produjo el doble que las de
los demás, porque Nuestro Señor le recompensaba su piedad y su generosidad.
En
el año 1130 sintiendo que se iba a morir hizo humilde confesión de sus
pecados y recomendando a sus familiares y amigos que tuvieran mucho amor a
Dios y mucha caridad con el prójimo, murió santamente el 30 de noviembre de
1172, sobre los 90 años, y es sepultado en el cementerio de San Andrés, su
parroquia. A los 43 años de haber sido sepultado en 1163 sacaron del
sepulcro su cadáver y estaba incorrupto, como si estuviera recién muerto.
Las gentes consideraron esto como un milagro. Poco después el rey Felipe III
se hallaba gravísimamente enfermo y los médicos dijeron que se moriría de
aquella enfermedad. Entonces sacaron los restos de San Isidro del templo a
donde los habían llevado cuando los trasladaron del cementerio. Y tan pronto
como los restos salieron del templo, al rey se le fue la fiebre y al llegar
junto a él los restos del santo se le fue por completo la enfermedad. A
causa de esto el rey intercedió ante el Sumo
Pontífice para que declarara santo al humilde labrador, y por este y otros
muchos milagros. Es Beatificado por Pablo V el 14 de junio de 1619, fijando
la celebración de su fiesta el 15 de Mayo.
Gregorio XV Canoniza a San Isidro el 12
de Marzo de 1622. Sin embargo la muerte del Pontífice hizo que se retrasara
la expedición de la Bula de Canonización de San Isidro "Rationi Congruit"
hasta el 4 de junio de 1724, firmada por Benedicto XIII. San Isidro es
patrón de Madrid desde 1212, y día de precepto en la capital de España desde
1621.
El Papa Juan XXIII extendió el patronazgo
de San Isidro a los agricultores y campesinos españoles por Bula "Agri
Culturam" dada en Roma el 16 de diciembre de 1960.
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"El 13 de Mayo, la Virgen
María, bajó de los Cielos a Cova de Iría".

El Barrio de Fátima de Torre Pacheco
celebraba el día 13 de mayo su fiesta:
Ntra. Sra. del Rosario de Fátima. Más de un centenar de personas se
reunían en torno a la Eucaristía que se celebró en memoria de Nuestra Señora
en la Plaza de Fátima y a la que siguió un ágape. Desde la sencillez y la
alegría, cómo la de la Virgen María, queriendo tenerla, no solo como patrona
del Barrio, sino como modelo de vida, acercándonos así cada día más a
Cristo.
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UN POCO DE HISTORIA
Recordamos que el 13 de Mayo de 1917 la
Santísima Virgen María se apareció en seis ocasiones en Fátima (Portugal) a
tres pastorcitos: Lucía, Francisco y Jacinta.
El 13 de mayo se produjo el siguiente
diálogo:
- ¿De dónde es su merced? - Mi patria es el cielo.
- ¿Y qué desea de nosotros? - Vengo a pedirles que vengan el 13 de cada mes
a esta hora (mediodía). En octubre les diré quién soy y qué es lo que
quiero.
- ¿Y nosotros también iremos al cielo? - Lucía y Jacinta sí.
- ¿Y Francisco?
Los ojos de la aparición se vuelven hacia el jovencito y lo miran con
expresión de bondad y de maternal reproche mientras va diciendo: - El
también irá al cielo, pero antes tendrá que rezar muchos rosarios.
Y la Sma. Virgen continuó diciéndoles:
- ¿Quieren ofrecerse al Señor y estar prontos para aceptar con generosidad
los sufrimientos que Dios permita que les lleguen y ofreciéndolo todo en
desagravio por las ofensas que se hacen a Nuestro Señor?
- Sí, Señora, queremos y aceptamos.
Con un gesto de amable alegría, al ver su generosidad, les dijo:
- Tendrán ocasión de padecer y sufrir, pero la gracia de Dios los
fortalecerá y asistirá.
Segunda aparición: 13 de Junio de 1917.
La Sma. Virgen le dice a los tres niños: "Es necesario que recen el rosario
y aprendan a leer".
Lucía le pide la curación de un enfermo y la Virgen le dice: "Que se
convierta y el año entrante recuperará la salud".
Lucía le suplica: "Señora: ¿quiere llevarnos a los tres al cielo?".
- Sí a Jacinta y a Francisco los llevaré muy pronto, pero tú debes quedarte
aquí abajo, porque Jesús quiere valerse de ti para hacerme amar y conocer.
El desea propagar por el mundo la devoción al Inmaculado Corazón de María.
- ¿Y voy a quedarme solita en este mundo?
- ¡No hijita! ¿Sufres mucho? Pero no te desanimes, que yo no te abandonaré.
Mi corazón inmaculado será tu refugio y yo seré el camino que te conduzca a
Dios.
Tercera aparición: 13 de julio de 1917.
Ya hay 4,000 personas. Nuestra Señora les dice a los videntes: "Es necesario
rezar el rosario para que se termine la guerra. Con la oración a la Virgen
se puede obtener la paz. Cuando sufran algo digan: ‘Oh Jesús, es por tu amor
y por la conversión de los pecadores’".
La Virgen abrió sus manos y un haz de luz penetró en la tierra y apareció un
enorme horno lleno de fuego, y en él muchísimas personas semejantes a brasas
encendidas, que levantadas hacia lo alto por las llamas volvían a caer
gritando entre lamentos de dolor. Lucía dio un grito de susto. Los niños
levantaron los ojos hacia la Virgen como pidiendo socorro y Ella les dijo:
- ¿Han visto el infierno donde van a caer tantos pecadores? Para salvarlos,
el Señor quiere establecer en el mundo la devoción al Corazón Inmaculado de
María. Si se reza y se hace penitencia, muchas almas se salvarán y vendrá la
paz. Pero si no se reza y no se deja de pecar tanto, vendrá otra guerra peor
que las anteriores, y el castigo del mundo por sus pecados será la guerra,
la escasez de alimentos y la persecución a la Santa Iglesia y al Santo
Padre. Vengo a pedir la Consagración del mundo al Corazón de María y la
Comunión de los Primeros Sábados, en desagravio y reparación por tantos
pecados. Si se acepta lo que yo pido, Rusia se convertirá y vendrá la paz.
Pero si no una propaganda impía difundirá por el mundo sus errores y habrá
guerras y persecuciones a la Iglesia. Muchos buenos serán martirizados y el
Santo Padre tendrá que sufrir mucho. Varias naciones quedarán aniquiladas.
Pero al fin mi Inmaculado Corazón triunfará.
Y añadió Nuestra Señora: Cuando recen el Rosario, después de cada misterio
digan: "Oh Jesús, perdónanos nuestros pecados, líbranos del fuego del
infierno y lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más
necesitadas de tu misericordia".
Cuarta aparición: Agosto 1917.
Cuarta aparición. Esta no ue posible el 13 de agosto, porque ese día
el alcalde tenía prisioneros a los 3 niños intentando
hacerlos decir que ellos no habían visto a la
Virgen. Aunque el alcalede no logró su propósito, la aparición sucedió
unos días después.
La Sma. Virgen les dijo en la 4ª. Aparición: "Recen, recen mucho y hagan
sacrificios por los pecadores. Tienen que recordar que muchas almas se
condenan porque no hay quién rece y haga sacrificios por ellas". (El Papa
Pío XII decía que esta frase era la que más le impresionaba del mensaje de
Fátima y exclamaba: "Misterio tremendo: que la salvación de muchas almas
dependa de las oraciones y sacrificios que se hagan por los pecadores).
Desde esta aparición los tres niños se dedicaron a ofrecer todos los
sacrificios posibles por la conversión de los pecadores y a rezar con más
fervor el Rosario.
Quinto aparición: 13 de Septiembre 1917.
Ya hay unas 12,000 personas. Nuestra Señora les recomienda a los videntes
que sigan rezando el Rosario y anuncia el fin de la guerra. Lucía le pide
por varios enfermos. La Virgen le responde que algunos sí curarán, pero que
otros no, porque Dios no se confía de ellos, y porque para la santificación
de algunas personas es más conveniente la enfermedad que la buena salud. E
invita a todos a presenciar un gran milagro el próximo 13 de octubre.
Sexta y última aparición. 13 de octubre de 1917.
En este día hay 70,000 personas. La aparición dice a los tres niños: "Yo soy
la Virgen del Rosario. Deseo que en este sitio me construyan un templo y que
recen todos los días el Santo Rosario".
Lucía les dice los nombres de bastantes personas que quieren conseguir salud
y otros favores muy importantes. Nuestra Señora le responde que algunos de
esos favores serán concedidos y otros serán reemplazados por favores
mejores. Y añade: "Pero es muy importante que se enmienden y que pidan
perdón por sus pecados".
Y tomando un aire de tristeza la Sma. Virgen dijo estas sus últimas palabras
de las apariciones: QUE NO OFENDAN MAS A DIOS QUE YA ESTA MUY OFENDIDO
(Lucía afirma que de todas las frases oídas en Fátima, esta fue la que más
le impresionó).
La Sma. Virgen antes de despedirse señaló con sus manos hacia el sol y
entonces los 70,000 espectadores presenciaron un milagro conmovedor, un
espectáculo maravilloso, nunca visto: la lluvia cesó instantáneamente (había
llovido desde el amanecer y era mediodía) las nubes se alejaron y el sol
apareció como un inmenso globo de plata o de nieve, que empezó a dar vueltas
a gran velocidad, esparciendo hacia todas partes luces amarillas, rojas,
verdes, azules y moradas, y coloreando de una manera hermosísima las lejanas
nubes, los árboles, las rocas y los rostros de la muchedumbre que allí
estaba presente. De pronto el sol se detiene y empieza a girar hacia la
izquierda despidiendo luces tan bellas que parece una explosión de juegos
pirotécnicos, y luego la multitud ve algo que la llena de terror y espanto.
Ven que el sol se viene hacia abajo, como si fuera a caer encima de todos
ellos y a carbonizarlos, y un grito inmenso de terror se desprende de todas
las gargantas. "Perdón, Señor, perdón", fue un acto de constricción
dicho por muchos miles de pecadores. Este fenómeno natural se repitió tres
veces y duró diez minutos. No fue registrado por ningún observatorio
astronómico porque era un milagro absolutamente sobrenatural.
Luego el sol volvió a su sitio y los miles de peregrinos que tenían sus
ropas totalmente empapadas por tanta lluvia, quedaron con sus vestidos
instantáneamente secos. Y aquel día se produjeron maravillosos milagros de
sanaciones y conversiones.
Y nosotros queremos recordar y obedecer los mensajes de la Sma. Virgen en
Fátima: "Rezar el Rosario. Hacer oración y sacrificios por la conversión de
los pecadores y NO ofender más a Dios, que ya esta muy ofendido".
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Aunque parecía
que el día no iba a acompañar a esta fiesta popular, finalmente pudimos
celebrar la fiesta de la Cruz en el
Cabezo
Gordo. Durante generaciones, los habitantes de las pedanías pachequeras
que rodean al Cabezo han "enramado" la Cruz que, según comentaban alguno de
los presentes, podría contar con unos 200 años de antigüedad. De generación
en generación cada año una de las familias era la encargada de "enramarla" y
los "nuevos mozos" salía corriendo con ella hasta el lugar donde
tradicionalmente se celebraba una Eucaristía matutina y una fiesta popular
por la tarde, con afluencia masiva de personas.
El
pasado tres de mayo volvió a celebrarse esta fiesta, que en los últimos años
había decaído, pero que ha contado recientemente con el impulso de los
vecinos de la pedanía de Camachos.
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El origen de esta fiesta religiosa parece tener su origen en el hallazgo por
Santa Elena de la cruz donde murió Cristo. La historia narra como en el
emperador Constantino I el Grande, en el sexto año de su reinado, se
enfrenta contra los bárbaros a orillas del río Danubio, en una batalla cuya
victoria se cree imposible a causa de la magnitud del ejército enemigo. Una
noche Constantino tiene una visión en el cielo en la que se le apareció
brillante la Cruz de Cristo y encima de ella unas palabras, "In hoc signo
vincis" (Con esta señal vencerás). El emperador hizo construir una Cruz y la
puso al frente de su ejército, que entonces venció sin dificultad a la
multitud enemiga. De vuelta a la ciudad, averiguado el significado de la
Cruz, Constantino se hizo bautizar en la religión cristiana y mandó edificar
iglesias. Enseguida envió a su madre, Santa Elena, a Jerusalén en busca de
la verdadera Cruz de Cristo.
Según la Leyenda dorada de Santiago de la Vorágine, cuando la Santa —que
entonces tenía ochenta años— llegó a Jerusalén, hizo someter a
interrogatorio a los judíos más sabios del país para que confesaran cuanto
supieran del lugar en el que Cristo había sido crucificado. Después de
conseguir esta información, la llevaron hasta el supuesto monte de la
calavera (el Gólgota), donde el emperador Adriano, 200 años antes, había
mandado erigir un templo dedicado a la diosa romana Venus. Hacia el año
326 ordenó derribar el templo y excavar en aquel lugar, en donde según la
leyenda, el 14 de septiembre, encontró tres cruces: la de Jesús y la de los
dos ladrones. Como era imposible saber cuál de las 3 cruces era la de Jesús,
la leyenda cuenta que Elena hizo traer un hombre muerto, el cual, al entrar
en contacto con la cruz de Jesucristo, la Vera Cruz, resucitó. La
emperatriz y su hijo Constantino hicieron construir en el lugar del hallazgo
un fastuoso templo, la llamada Basílica del Santo Sepulcro, en la que
guardaron la reliquia.
Esta fiesta en un principio se celebraba el tres de mayo, pero se trasladó
para conmemorarla el día del hallazgo de la Cruz. Pero aunque su fiesta
religiosa en la Iglesia se celebra el 14 de Septiembre, ha quedado marcada
en el pueblo el 3 de Mayo. En sudamérica se sigue celebrando el mismo 3 de
Mayo.
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