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NOTICIAS DE LA PARROQUIA |
11/mayo/2011 - Jornadas de Espiritualidad Sacerdotal
Más
de un centenar de sacerdotes participaron el pasado viernes 6 de Mayo en las
III Jornada de Espiritualidad Sacerdotal que la Diócesis de Cartagena ha
organizado en el Instituto Teológico de San Fulgencio. Ésta ha sido impartida
por el Arzobispo de Toledo Mons. Braulio Rodríguez Plaza, quien ha profundizado
en la vocación cristiana y su realización en el ministerio ordenado. El acto ha
comenzado a las once de la mañana con la presentación del Obispo de la Diócesis,
Mons. Lorca Planes. Según ha señalado el ponente, la vocación es un don que Dios
da a cada hombre y mujer. No existen varias vocaciones que se sumen una a otra.
Tan sólo hay una única. “Dios tiene claro cuál es nuestro rostro. El sacerdote
debe saber que su vida va siempre a tientas, y a través de este camino oscuro se
madura la libertad” argumenta Monseñor. D. Braulio ha intentado transmitir a los
presentes que “es imposible comprender la vocación sacerdotal si no se vive
desde el bautismo”. “Estamos unidos al bautismo y también a su resurrección”.
Para el ponente el ministerio sacerdotal se caracteriza por la “identificación
particular” con la misión de Cristo. “El sacerdote tiene que hacer vida esa
misión” considera el Arzobispo de Toledo. Además, ha señalado que la
secularización que sufre nuestra sociedad no es algo ajeno a los sacerdotes ni
obispos.
Lo peligroso, afirma, es “la influencia de la
cultura actual que rompe el sentido teológico”. Por eso es necesario, considera
Mons. Braulio Rodríguez, “que los sacerdotes sean conscientes de los tiempos
actuales, de esta cultura que divide y rompe el sentido religioso”. “Estamos
ante una cultura del espectáculo”. “¿Se puede cambiar esta escisión a un momento
de gracia?” se pregunta Monseñor. Su respuesta en Sí. Pero, según él, el
sacerdote debe considerar la crisis como un kairos, como un momento de gracia.
Para ello es necesario aceptar la dificultad y evangelizar desde la existencia,
ya que éste aparece como una mediación. El Arzobispo de Toledo asegura que la
mayor aportación de los sacerdotes, hoy en día, es su testimonio de vida con sus
alegrías y sus cruces. “A ninguno se nos pide que seamos héroes, pero sí
discípulos que manifiesten el amor de Dios”. Monseñor Braulio, aludiendo a los
consejos evangélicos, ha manifestado que los sacerdotes y consagrados han de ser
una provocación para la sociedad mostrando que Dios está presente y da sentido a
todo.
