|
NOTICIAS DE LA PARROQUIA |
12/mayo/2011 - El Sr. Obispo en Lorca
«Me
he encontrado con mucho dolor, mucho sentimiento a flor de piel y he tenido una
enorme sensación de impotencia», explica este prelado, que fue cura 10 años en
la población y en ocasiones sintió temblores. Ya le han llamado de la Santa
Sede. “Después de comer noté en Murcia que el suelo del Palacio Episcopal se
movía”, explica el obispo de Cartagena-Murcia, José Manuel Lorca. “A los diez
minutos me llamó el vicario de Lorca, me explicó lo que había pasado y fuimos
allí inmediatamente. Cuando llegábamos
se producía el segundo terremoto, más fuerte que el primero“.
Así sintió el obispo los dos terremotos (de 4,4 y 5,2 puntos en la escala de
Richter) que ayer tuvieron lugar en Lorca, causando el derrumbe de algunos
edificios, ocho víctimas mortales y dos heridos muy graves. “Estuve diez años en
la parroquia de San Mateo de cura, así que conozco a mucha gente en Lorca, y hoy
me he encontrado con mucho dolor, mucho
sentimiento a flor de piel y he tenido una enorme sensación de impotencia.
Todos sabíamos que es una zona sísmica, y cuando era cura en San Mateo a veces
sentíamos temblores, como si un tren pasase bajo los pies. Pero esta vez el
epicentro estuvo debajo”, explicaba emocionado al volver por la noche de la
ciudad siniestrada. “Una persona me decía: “he firmado una hipoteca y ahora no
puedo ni entrar en mi casa”. Había gente muy nerviosa, y
yo también estaba roto por dentro,
pero a algunos les he intentado tratar con cientos de personas, hablando con
dolor, pero no enfadadas con Dios, sino aceptando una realidad dolorosa, y
pidiendo fuerzas para seguir adelante.
Me han llamado de la Santa Sede, interesándose por lo sucedido y
de manera muy emocionada les he pedido que den gracias al Papa por su interés.
Mañana, bien temprano, estaremos de nuevo en Lorca”
Los ancianos de San Diego
Para el padre Maximiliano, que es de Lorca y acompaña al obispo, lo más
impresionante ha sido el desalojo del asilo de ancianos de San Diego, “muy
tradicional aquí”. “Ha sido una experiencia muy dura,
esos ancianos residentes que hemos sacado al
huerto… Son cosas que nos sobrepasan humanamente, te deja un
poco desarmado”, explica. “Mi madre y mi hermano viven aquí, pero por
precaución se han ido a Murcia. Ha sido como una pesadilla de unas horas, sobre
todo ver los domicilios dañados, o abandonados. Lo que puedo decir es que
la gente de Lorca es, ante todo,
solidaria, y se ha visto el apoyo de unos a otros. Es una gran
ciudad y saldrá adelante. Pero ahora, que estamos conduciendo de vuelta a
Murcia, sólo me adelantan ambulancias: están derivando los heridos a la
capital”, explicaba casi a medianoche. Luis Emilio Pascual, el capellán en la
Universidad Católica San Antonio (UCAM), sintió moverse el suelo mientras daba
clase en Murcia. “Esto se mueve”, decían los alumnos. “Se ha notado como si
pasase una máquina pesada”, explica. “Tenemos varios cientos de alumnos de Lorca
en la Universidad y pueden haber tenido problemas para volver a casa”. ¿Tiene
Dios algo que ver con los terremotos?
“Dios no tiene significación en un terremoto, ni a favor ni en contra. La tierra
está en movimiento, es parte de la vida. Estamos a expensas de
los movimientos sísmicos, y más en la zona de Lorca, pero la forma en que
construimos, la seguridad, también es importante”, apunta.
¿Y qué decir a quien haya quedado herido por este evento, a alguien que diga que ahora vivirá con miedo? “A un alumno que dijera que tiene miedo le diría que saque todos sus sentimientos al exterior, que se exprese, sacarlo fuera siempre es bueno. Sin embargo, como decía Santa Teresa, en tiempos de malanza no hay que hacer mudanza: no hay que tomar decisiones serias, radicales en momentos de impacto. Se parece a reaccionar al accidente de un pariente: hay que expresar rebeldía, temor, lo que queramos, pero no buscar respuestas rápidas, porque el sentido viene con el tiempo“, explica el padre Luis Emilio. “La vida tiene gozo y sufrimiento y hay que aceptarlo, pero eso se aprende a posteriori. Ahora es el momento de enfadarse, emocionarse. La Biblia está llena de rebeldías y con Dios podemos enfadarnos si hace falta, porque Él sabe que es fruto de un momento”.