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NOTICIAS DE LA PARROQUIA |
15/octubre/2011 - Sede provisional Seminario Redemptoris Mater
El
Sr. Obispo de Cartagena, S.E.R. Don José Manuel Lorca Planes, bendijo el pasado
viernes, Festividad de Nuestra Señora del Rosario, la nueva sede provisional del
Seminario Mayor Diocesano y Misionero Redemptoris Mater de esta Diócesis, sita
en San José de la Vega, en el edificio que también fue en su tiempo Convento de
los PP. Carmelitas Descalzos.
La ceremonia comenzó con la celebración de la Santa Eucaristía que presidió Mons. Lorca Planes, y en la que concelebraron el Vicario General, don Juan Tudela, el Vicario para la Evangelización, don José Alberto Cánovas, el Vicario para la Economía, don Antonio León, el Rector del Seminario Mayor San Fulgencio, don Sebastián Chico, y el Secretario Particular, don Maximiliano Caballero.
Por parte del Seminario Redemptoris Mater, se hallaban presentes el Rector, don Diego Martínez, los formadores y confesores, el primer presbítero ordenado en este Seminario, los seminaristas que cursan sus estudios en el corriente año académico –de un total de 22, siete de ellos realizan un tiempo de evangelización en distintos países del mundo- , y algunos colaboradores y bienhechores.
En su homilía, el Sr. Obispo invitó a renovar la fe, lo que supone abrirse a los proyectos del Señor para nuestra vida, de tal modo que Jesucristo sea el centro nuclear de nuestra existencia. En particular, y aludiendo a la fiesta del día, subrayó cómo la Santísima Virgen, la que es bendita por haber creído, nos puede ayudar a experimentar que, entre las vicisitudes y problemas de la vida, el sufrimiento humano se transforma por la fe en cercanía con el Señor. Recordó también que todo aquello humanamente pobre, si se ofrece con generosidad al Señor, como lo hizo San Francisco de Asís, puede convertirse en causa de grandes obras en las manos de Dios, porque la grandeza humana alejada del Señor, se queda en eximia huella que desaparece. Animó asimismo a los seminaristas a seguir las huellas de Cristo, para configurarse cada vez más a Él, sabiendo que este tiempo de formación termina con la recepción del Sacramento del Orden, que nos constituye en presbíteros para la Iglesia universal, incardinados ciertamente en una concreta Iglesia particular. Pidió en especial a los formadores que no escatimen esfuerzos en transmitir fielmente todo lo que la Iglesia nos enseña en su Magisterio, siendo a la vez ejemplo convincente de todo ello con su propia vida, con la seguridad de que el Señor nunca nos abandona, sino que siempre viene en nuestro socorro.
Tras la celebración
eucarística y la bendición de las dependencias, los presentes compartieron una
cena de hermandad en el nuevo Seminario.
Deo gratias.
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