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NOTICIAS DE LA PARROQUIA |
4/enero/2010 - SAN ANTÓN 2010.
"Hasta San Antón, pascuas son" asegura el refranero popular. El próximo Domingo 17 de Enero celebramos la memoria de San Antonio abad, más conocido como San Antón.
Antonio nació en el pueblo de Comas, cerca de Heraclea, en
el
Alto Egipto. Se cuenta
que alrededor de los veinte años de edad vendió todas sus posesiones, entregó el
dinero a los pobres y se retiró a vivir en una comunidad local haciendo
ascética, durmiendo en un
sepulcro vacío. Luego
pasó muchos años ayudando a otros ermitaños a dirigir su vida espiritual en el
desierto, más tarde se fue internando mucho más en el desierto, para vivir en
absoluta soledad.
De acuerdo a los relatos de San
Atanasio y de san
Jerónimo, popularizados
en el libro de vidas de santos La leyenda dorada que compiló el
dominico
genovés
Santiago de la Vorágine
en el
siglo XIII, Antonio fue
reiteradamente tentado por el
demonio en el desierto.
La tentación de san Antonio se volvió un tema favorito de la
iconografía cristiana,
representado por numerosos pintores de fuste.
Su fama de hombre santo y austero atrajo a numerosos
discípulos, a los que organizó en un grupo de
ermitaños junto a
Pispir y otro en
Arsínoe. Por ello, se le
considera el fundador de la tradición monacal cristiana. Sin embargo, y pese al
atractivo que su carisma ejercía, nunca optó por la vida en comunidad y se
retiró al monte Colzim, cerca del
Mar Rojo como ermitaño.
Abandonó su retiro en
311 para visitar
Alejandría y predicar
contra el
arrianismo.
Jerónimo de Estridón, en
su vida de
Pablo el Simple, un
famoso decano de los anacoretas de
Tebaida, cuenta que
Antonio fue a visitarlo en su edad madura y lo dirigió en la vida monástica; el
cuervo que, según la
leyenda, alimentaba diariamente a Pablo entregándole una hogaza de
pan, dio la bienvenida a
Antonio suministrando dos hogazas. A la muerte de Pablo, Antonio lo enterró con
la ayuda de dos leones y otros animales; de ahí su patronato sobre los
sepultureros y los animales.
Se cuenta también que en una ocasión se le acercó una
jabalina con sus jabatos
(que estaban ciegos), en actitud de súplica. Antonio curó la ceguera de los
animales y desde entonces la madre no se separó de él y le defendió de cualquier
alimaña que se acercara. Pero con el tiempo y por la idea de que el cerdo era un
animal impuro se hizo costumbre de representarlo dominando la impureza y por
esto le colocaban un cerdo domado a los pies, porque era vencedor de la
impureza. Además, en la Edad Media para mantener los hospitales soltaban los
animales y para que la gente no se los apropiara los pusieron bajo el patrocinio
del famoso San Antonio, por lo que corría su fama. En la teología el colocar los
animales junto a la figura de un cristiano era decir que esa persona había
entrado en la vida bienaventurada, esto es, en el cielo, puesto que dominaba la
creación.
Se afirma que Antonio vivió hasta los 105 años, y que dio
orden de que sus restos reposasen a su muerte en una tumba anónima. Sin embargo,
alrededor de
561 sus reliquias fueron
llevadas a Alejandría, donde fueron veneradas hasta alrededor del
siglo XII, cuando fueron
trasladadas a
Constantinopla. La
Orden de los Caballeros del Hospital de San Antonio,
conocidos como Hospitalarios, fundada por esas fechas, se puso bajo su
advocación. La iconografía lo refleja, representando con frecuencia a Antonio
con el hábito negro de los Hospitalarios y la
tau o la cruz egipcia que
vino a ser el emblema como era conocido.
Tras la caída de Constantinopla, las reliquias de Antonio
fueron llevadas a la provincia
francesa del Delfinado, a
una abadía que años después se hizo célebre bajo el nombre de
Saint-Antoine-en-Viennois.
La devoción por este santo llegó también a tierras valencianas, difundida por el
obispo de
Tortosa a principios del
siglo XIV.
La orden de los antonianos se ha especializado desde el
principio en la atención y cuidado de enfermos con dolencias contagiosas:
peste,
lepra,
sarna,
venéreas y sobre todo el
ergotismo, llamado también fuego de San Antón o fuego sacro o
culebrilla. Se establecieron en varios puntos del
Camino de Santiago, a las
afueras de las ciudades, donde atendían a los
peregrinos afectados.
El hábito de la orden es una túnica de sayal con capuchón
y llevan siempre una cruz en forma de
tau, como la de los
templarios. Durante la Edad Media además tenían la costumbre de dejar sus cerdos
sueltos por las calles para que la gente les alimentara. Su carne se destinaba a
los hospitales o se vendía para recaudar dinero para la atención de los
enfermos.
Su fiesta se estableció el
17 de enero tras el
traslado de sus
reliquias al
Delfinado.

Celebraremos la fiesta de San Antón en Santa Rosalía con la Eucaristía a las 11 de la mañana del día 17 de Enero y bendición de los "rollicos" de San Antón.
En la Parroquia realizaremos la tradicional bendición de animales al terminar la Eucaristía de las 12. Y los rollos se venderán esa misma mañana.