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NOTICIAS DE LA PARROQUIA |
07/mayo/2010 - FIESTA DE LA CRUZ EN EL CABEZO GORDO

Aunque parecía que el día no iba a acompañar a esta fiesta
popular, finalmente pudimos celebrar la fiesta de la Cruz en el Cabezo Gordo.
Durante generaciones, los habitantes de las pedanías pachequeras que rodean al
Cabezo han "enramado" la Cruz que, según comentaban alguno de los presentes,
podría contar con unos 200 años de antigüedad. De generación en generación cada
año una de las familias era la encargada de "enramarla" y los "nuevos mozos"
salía corriendo con ella hasta el lugar donde tradicionalmente se celebraba una
Eucaristía matutina y una fiesta popular por la tarde, con afluencia masiva de
personas.
El pasado tres de mayo volvió a celebrarse esta fiesta, que en los
últimos años había decaído, pero que ha contado recientemente con el impulso de
los vecinos de la pedanía de Camachos.
El origen de esta fiesta religiosa parece tener su origen en el hallazgo por
Santa Elena de la cruz donde murió Cristo. La historia narra como en el
emperador Constantino I el Grande, en el sexto año de su reinado, se enfrenta
contra los bárbaros a orillas del río Danubio, en una batalla cuya victoria se
cree imposible a causa de la magnitud del ejército enemigo. Una noche
Constantino tiene una visión en el cielo en la que se le apareció brillante la
Cruz de Cristo y encima de ella unas palabras, "In hoc signo vincis" (Con
esta señal vencerás). El emperador hizo construir una Cruz y la puso al
frente de su ejército, que entonces venció sin dificultad a la multitud enemiga.
De vuelta a la ciudad, averiguado el significado de la Cruz, Constantino se hizo
bautizar en la religión cristiana y mandó edificar iglesias. Enseguida envió a
su madre, Santa Elena, a Jerusalén en busca de la verdadera Cruz de Cristo.
Según la Leyenda dorada de Santiago de la Vorágine, cuando la Santa —que
entonces tenía ochenta años— llegó a Jerusalén, hizo someter a interrogatorio a
los judíos más sabios del país para que confesaran cuanto supieran del lugar en
el que Cristo había sido crucificado. Después de conseguir esta información, la
llevaron hasta el supuesto monte de la calavera (el Gólgota), donde el emperador
Adriano, 200 años antes, había mandado erigir un templo dedicado a la diosa
romana Venus. Hacia el año 326 ordenó derribar el templo y excavar en aquel
lugar, en donde según la leyenda, el 14 de septiembre, encontró tres cruces: la
de Jesús y la de los dos ladrones. Como era imposible saber cuál de las 3 cruces
era la de Jesús, la leyenda cuenta que Elena hizo traer un hombre muerto, el
cual, al entrar en contacto con la cruz de Jesucristo, la Vera Cruz, resucitó.
La emperatriz y su hijo Constantino hicieron construir en el lugar del hallazgo
un fastuoso templo, la llamada Basílica del Santo Sepulcro, en la que guardaron
la reliquia.
Esta fiesta en un principio se celebraba el tres de mayo, pero se trasladó para
conmemorarla el día del hallazgo de la Cruz. Pero aunque su fiesta religiosa en
la Iglesia se celebra el 14 de Septiembre, ha quedado marcada en el pueblo el 3
de Mayo. En sudamérica se sigue celebrando el mismo 3 de Mayo.
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