|
NOTICIAS DE LA PARROQUIA |
08/mayo/2010
-
Fiestas de San Isidro, labrador. 15 de Mayo.
Los Meroños (Torre Pacheco).

La pedanía pachequera de Los Meroños celebra todos los años la fiesta de San Isidro, labrador. En torno al día 15 de Mayo, que es cuando la Iglesia celebra la memoria de este Santo, la pedanía organiza distintos actos lúdicos festivos sin olvidar los actos religiosos en honor de su Patrón: procesión con la imagen del Santo y una solemne Misa Huertana. Las fiestas este año 2010 se realizan los días 14, 15 y 16 de mayo.
******
San Isidro es el patrono de los agricultores
del mundo. Sus padres eran
unos campesinos sumamente pobres que ni siquiera pudieron enviar a su hijo a la
escuela. Pero en casa le enseñaron a tener temor a ofender a Dios y gran amor de
caridad hacia el prójimo y un enorme aprecio por la oración y por la Santa Misa
y la Comunión.
Huérfano y solo en el mundo cuando
llegó a la edad de diez años Isidro se empleó como peón de campo, ayudando en la
agricultura a Don Juan de Vargas un dueño de una finca, cerca de Madrid. Allí
pasó muchos años de su existencia labrando las tierras, cultivando y cosechando.
Se casó con una sencilla campesina que
también llegó a ser santa y ahora se llama Santa María de la Cabeza (no porque
ese fuera su apellido, sino porque su cabeza es sacada en procesión en
rogativas, cuando pasan muchos meses sin llover).
Isidro se levantaba muy de madrugada y nunca empezaba su día de trabajo sin
haber asistido antes a la Santa Misa. Varios de sus compañeros muy envidiosos lo
acusaron ante el patrón por "ausentismo" y abandono del trabajo. El señor Vargas
se fue a observar el campo y notó que sí era cierto que Isidro llegaba una hora
más tarde que los otros (en aquel tiempo se trabajaba de seis de la mañana a
seis de la tarde) pero que mientras Isidro oía misa, un personaje invisible
(quizá un ángel) le guiaba sus bueyes y estos araban
juiciosamente como si el propio campesino los estuviera dirigiendo.
Los mahometanos se apoderaron de
Madrid y de sus alrededores y los buenos católicos tuvieron que salir huyendo.
Isidro fue uno de los emigrantes y sufrió por un buen
tiempo lo que es irse a vivir donde nadie lo conoce a uno y donde es muy difícil
conseguir empleo y confianza de las gentes. Pero sabía aquello que Dios ha
prometido varias veces en la Biblia: "Yo nunca te abandonaré", y confió en Dios
y fue ayudado por Dios.
Lo que ganaba como jornalero, Isidro
lo distribuía en tres partes: una para el templo, otra para los pobres y otra
para su familia (él, su esposa y su hijito). Y hasta para las avecillas tenía
sus apartados. En pleno invierno cuando el suelo se cubría de nieve, Isidro
esparcía granos de trigo por el camino para que las avecillas tuvieran con que
alimentarse. Un día lo invitaron a un gran almuerzo. El se llevó a varios
mendigos a que almorzaran también. El invitador le dijo disgustado que solamente
le podía dar almuerzo a él y no para los otros. Isidro repartió su almuerzo
entre los mendigos y alcanzó para todos y sobró.
Los domingos los distribuía así: un
buen rato en el templo rezando, asistiendo a misa y escuchando la Palabra de
Dios. Otro buen rato visitando pobres y enfermos y por la tarde saliendo a
pasear por los campos con su esposa y su hijito. Pero un día mientras ellos
corrían por el campo, dejaron al niñito junto a un profundo pozo de sacar agua y
en un movimiento brusco del chiquitín, la canasta donde estaba dio vuelta y cayó
dentro del hoyo. Alcanzaron a ver esto los dos esposos y corrieron junto al
pozo, pero este era muy profundo y no había cómo rescatar al hijo. Entonces se
arrodillaron a rezar con toda fe y las aguas de aquel aljibe fueron subiendo y
apareció la canasta con el niño y a este no le había sucedido ningún mal. No se
cansaron nunca de dar gracias a Dios por tan admirable prodigio.
Volvió después a Madrid y se alquiló
como obrero en una finca, pero los otros peones, llenos de envidia lo acusaron
ante el dueño de que trabajaba menos que los demás por dedicarse a rezar y a ir
al templo. El dueño le puso entonces como tarea a cada obrero cultivar una
parcela de tierra. Y la de Isidro produjo el doble que las de los demás, porque
Nuestro Señor le recompensaba su piedad y su generosidad.
En el año 1130 sintiendo que se iba a
morir hizo humilde confesión de sus pecados y recomendando a sus familiares y
amigos que tuvieran mucho amor a Dios y mucha caridad con el prójimo, murió
santamente el 30 de noviembre de 1172, sobre los 90 años, y es sepultado en el
cementerio de San Andrés, su parroquia. A los 43 años de haber sido sepultado en
1163 sacaron del sepulcro su cadáver y estaba incorrupto, como si estuviera
recién muerto. Las gentes consideraron esto como un milagro. Poco después el rey
Felipe III se hallaba gravísimamente enfermo y los médicos dijeron que se
moriría de aquella enfermedad. Entonces sacaron los restos de San Isidro del
templo a donde los habían llevado cuando los trasladaron del cementerio. Y tan
pronto como los restos salieron del templo, al rey se le fue la fiebre y al
llegar junto a él los restos del santo se le fue por completo la enfermedad. A
causa de esto el rey intercedió ante el Sumo Pontífice
para que declarara santo al humilde labrador, y por este y otros muchos
milagros. Es Beatificado por Pablo V el 14 de junio de 1619, fijando la
celebración de su fiesta el 15 de Mayo.
Gregorio XV Canoniza a San Isidro el 12 de Marzo de 1622. Sin embargo la muerte del Pontífice hizo que se retrasara la expedición de la Bula de Canonización de San Isidro "Rationi Congruit" hasta el 4 de junio de 1724, firmada por Benedicto XIII. San Isidro es patrón de Madrid desde 1212, y día de precepto en la capital de España desde 1621.
El Papa Juan XXIII extendió el patronazgo de San Isidro a los agricultores y campesinos españoles por Bula "Agri Culturam" dada en Roma el 16 de diciembre de 1960.