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NOTICIAS DE LA PARROQUIA |
28/julio/2010 - Benedicto XVI: El que pide a Dios, recibe

Meditación sobre el pasaje evangélico del Padrenuestro
Publicamos las palabras que dirigió Benedicto
XVI este domingo a mediodía al rezar la oración mariana del Ángelus junto a los
peregrinos congregados en el patio de la residencia pontificia de Castel
Gandolfo.
Queridos hermanos y hermanas:
El Evangelio de este domingo nos presenta a Jesús recogido en oración, algo
apartado de sus discípulos. Cuando terminó, uno de ellos le dijo: "Señor,
enséñanos a orar" (Lucas 11, 1). Jesús no puso objeciones, no habló de
fórmulas extrañas o esotéricas, sino que con mucha sencillez dijo: "Cuando
oréis, decid: Padre...", y les enseñó el Padrenuestro (Cf. Lucas 11,
2-4), tomándolo de su misma oración, con la que se dirigía a Dios, su Padre. San
Lucas nos refiere el Padrenuestro de una forma más breve que en el Evangelio de
san Mateo, que ha pasado a formar parte del uso común. Nos encontramos ante las
primeras palabras de la Sagrada Escritura que aprendemos desde niños. Se
imprimen en la memoria, plasmando nuestra vida, nos acompañan hasta la última
respiración. Revelan que "no somos todavía de manera plena hijos de Dios, pero
tenemos que llegar a serlo cada vez más a través de nuestra comunión más
profunda con Jesús. Ser hijos es equivalente a seguir a Cristo" (Benedicto XVI, "Gesù
di Nazaret", Milán 2007, p. 168, "Jesús de Nazaret", La esfera de los
libros).
Esta oración acoge y expresa también las necesidades materiales y espirituales:
"Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas" (Lucas 11,
3-4). Precisamente a causa de las necesidades y dificultades de cada día, Jesús
exhorta con fuerza: "Os aseguro: pedid y se os dará, busca y encontraréis,
llamad y se os abrirá. Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al
que llama, se le abre" (Lucas 11, 9-10). No es pedir para satisfacer los
propios gustos, sino más bien para mantener la amistad con Dios, quien, como
dice el Evangelio, "dará el Espíritu Santo a aquellos que se lo pidan" (Lucas 11,
13). Lo han experimentado los antiguos "padres del desierto" y los
contemplativos de todos los tiempos, convertidos, por la oración, en amigos de
Dios, como Abraham, que pidió al Señor que salvara a los pocos justos del
exterminio de la ciudad de Sodoma (Cf. Génesis 18, 23-32). Santa Teresa
de Ávila invitaba a sus hermanas, diciendo: tenemos que suplicar a Dios que nos
libere de todo peligro para siempre y que nos aleje de todo mal. Y por más
imperfecto que sea nuestro deseo, esforcémonos por insistir en nuestra petición.
¿Qué nos cuesta pedir mucho, dado que nos dirigimos al Todopoderoso?" (Cf.
Cammino, 60 (34), 4, in Opere complete, Milano 1998, p. 846). Cada
vez que rezamos el Padrenuestro, nuestra voz se entrecruza con la de la Iglesia,
pues quien reza nunca reza solo. "Todo fiel tendrá que buscar y podrá encontrar
en la verdad y riqueza de la oración cristiana, enseñada por la Iglesia, su
propio camino, su propia manera de oración... se dejará por tanto conducir...
por el Espíritu Santo, que le guía, a través de Cristo al Padre" (Congregación
para la Doctrina de la Fe,
Carta sobre algunos aspectos de la meditación
cristiana - Orationis formas, 15 de octubre de 1989, 29).
Hoy se celebra la fiesta del apóstol Santiago, llamado "el Mayor", que dejó a su
padre y el trabajo de pescador para seguir a Jesús y por él fue el primer
apóstol en dar la vida. ¡De corazón dirijo un saludo especial a los peregrinos
que en gran número se han congregado en Santiago de Compostela! Que la Virgen
María nos ayude a redescubrir la belleza y la profundidad de la oración
cristiana.
[Tras rezar el Ángelus, el Papa saludó a los peregrinos en varios idiomas. En
italiano, dijo:]
Queridos hermanos y hermanas: he recibido, con dolor, la noticia de la tragedia
acaecida en Duisburg, Alemania, en la que han fallecido numerosos jóvenes.
Encomiendo al Señor en la oración a los difuntos, a los heridos, y a sus
familiares.
[En español, dijo:]
Saludo con afecto a los peregrinos de lengua española. Queridos hermanos, el
Evangelio de hoy nos invita a ser constantes en la plegaria, dirigiéndonos a
Dios con la oración que Jesús nos enseñó y los apóstoles nos transmitieron.
Precisamente en este domingo, se celebra también la fiesta del Apóstol Santiago,
tan venerado desde tiempo inmemorial en Compostela, y de tanto arraigo en
vuestros países. En este Año Santo Compostelano, también yo espero unirme allí a
los numerosos peregrinos en el próximo mes de noviembre, en un viaje en el que
visitaré también Barcelona. Que siguiendo las huellas del Apóstol, recorramos el
camino de nuestra vida dando testimonio constante de fe, esperanza y caridad.
Feliz domingo a todos.