El acto de oración tuvo lugar en el Hyde Park, ubicado en el sector Westminster, en pleno corazón Londres, reunión a 80 mil personas, en buena parte jóvenes.
Tras la lectura de las Bienaventuranzas, Benedicto XVI en su homilía compartió a los asistentes la influencia que Newman ha ejercido en su vida y su pensamiento: este anglicano que pasó a formar parte de la Iglesia católica "nos invita a examinar nuestras vidas, para verlas en el amplio horizonte del plan de Dios y crecer en comunión con la Iglesia de todo tiempo y lugar".
Una vida al servicio de la Verdad
El Papa destacó la lucha constante que afrontó el venerable siervo de Dios
contra la tendencia de reducir la fe a la esfera privada y a una percepción
meramente subjetiva. Una lucha que ofrece grandes enseñanzas para el tiempo
presente, "cuando un relativismo intelectual y moral amenaza con minar la base
misma de nuestra sociedad".
Newman, siguió diciendo, recuerda que el hombre, creado a imagen y semejanza
de Dios, tiene un llamado especial: "conocer la verdad, y encontrar en esta
verdad nuestra libertad última y el cumplimiento de nuestras aspiraciones
humanas más profundas".
Proclamar el Evangelio con valentía
"No podemos guardar para nosotros mismos la verdad que nos hace libres",
exhortó el Papa, quien dijo que a ejemplo de Newman "hay que dar testimonio de
ella", porque la verdad "pide ser escuchada". De hecho, el poder de convicción
que tiene la verdad "proviene de sí misma y no de la elocuencia humana o de
los argumentos que la expongan".
Un nuevo martirio, la ridiculización
Señaló que "el precio que hay que pagar por la fidelidad al Evangelio ya no es
ser ahorcado, descoyuntado y descuartizado", no obstante, quienes proclaman la
fe con fidelidad en los tiempos actuales, no pocas veces deben pagar otro
precio: "ser excluido, ridiculizado o parodiado".
Pero advirtió que no por eso la Iglesia "puede sustraerse a la misión de
anunciar a Cristo y su Evangelio como verdad salvadora, fuente de nuestra
felicidad definitiva como individuos y fundamento de una sociedad justa y
humana".
Benedicto XVI invitó a los presentes a vivir con coherencia su fe, a ejemplo
de Newman, pues la verdad se transmite "no sólo por la enseñanza formal", sino
sobre todo "por el testimonio de una vida íntegra, fiel y santa".
Asimismo, el señaló que ante la crisis de fe de la sociedad actual, los
cristianos no pueden "permitirse el lujo de continuar como si no pasara nada".
Advirtió que tampoco está bien confiar solamente "en que el patrimonio de
valores transmitido durante siglos de cristianismo seguirá inspirando y
configurando el futuro de nuestra sociedad".
"Sabemos que en tiempos de crisis y turbación Dios ha suscitado grandes santos
y profetas para la renovación de la Iglesia y la sociedad cristiana", recordó
el Papa. "Confiamos en su providencia y pedimos que nos guíe constantemente".
A los jóvenes
El Papa hizo un llamado especial a los jóvenes para que escuchen atentamente
el llamado particular que hace el Señor a cada uno, sea dentro de la vida
consagrada, el sacerdocio o dentro del sacramento del matrimonio: "Pedidle la
generosidad de decir 'sí'. No tengáis miedo a entregaros completamente a
Jesús. Él os dará la gracia que necesitáis para acoger su llamada".
Y les dio cita con motivo de la Jornada mundial de la Juventud, que se llevará
a cabo en Madrid en agosto de 2011, asegurando que es "una magnífica ocasión
para crecer en el amor a Cristo" y en una "gozosa vida de fe junto a miles de
jóvenes. Espero ver a muchos de vosotros allí".
Al finalizar el discurso, la vigilia de oración continuó con la adoración del
Santísimo Sacramento, las letanías del Sagrado Corazón. Posteriormente se
elevó la oración Irradiating Christ y el coro entonó el canto Lead,
kindly light, ambos compuestos por el cardenal Newman.
El discurso íntegro del Papa puede leerse en
http://www.zenit.org/article-36607?l=spanish

