NOTICIAS DE LA PARROQUIA


4/diciembre/2010 - EL MISTERIO DEL ALTAR de la Sagrada Familia

Por Josep María Martí i Bonet, Canónigo de la catedral de Barcelona. Artículo publicado en Cataluña Cristiana, en el número con fecha 21 de noviembre de 2010. En el artículo se aborda implícitamente la polémica sobre el servicio que unas religiosas prestaron al altar de la nueva basílica de la Sagrada Familia de Gaudí de Barcelona. 

 

Asistí a la ceremonia de la dedicación de la basílica de la Sagrada Familia de Barcelona. Me hallaba en el presbiterio, a pocos metros de la sede papal, y me impresionó mucho ver el rito de la consagración del altar, recordando las palabras del escritor eclesiástico Orígenes (183-252): «Jesucristo es la piedra angular; el fundamento y el altar del edificio de la Iglesia: El altar se debe construir con bloques enteros que el hierro (o sea la violencia) no haya tocado. La piedra del altar no debe ser contaminada ni por la guerra ni por la violencia. Este altar (o bloque de piedra) es el mismo Cristo.»

Este principio es admitido en la Iglesia desde los primeros siglos. Obviamente, la misma forma del altar es la de un sepulcro, evocando la tumba de Jesús. y los manteles que lo cubren recuerdan las sábanas de la mortaja en las que fue envuelto el cuerpo de Jesús. Así lo profesaban los Santos Padres.

Sobre el altar se realiza el memorial de la muerte y resurrección del Señor (la santa misa),y por esto el altar es considerado un elemento sacratísimo que el sacerdote debe reverenciar, besar e incensar. En algunos altares incluso se encuentran grabadas las palabras: «El altar es Cristo», y por eso es ungido por el Pontífice tal y como pudimos ver el pasado 7 de noviembre.

Además, creo que no podía faltar en este rito el recuerdo de las buenas y numerosas mujeres que según el evangelio seguían fielmente a Jesús hasta el calvario, cosa que no ocurría con los hombres que, a excepción de san Juan, huyeron e incluso le negaron como san Pedro. 

Las mujeres discípulas de Jesús le fueron fieles hasta el sepulcro, y quisieron embalsamar el cuerpo de Jesús; y llegó la resurrección y Él fue al encuentro de las mujeres que querían entrar de nuevo en el sepulcro para embalsamarlo. Fue precisamente a ellas a quien Jesús se apareció en primer lugar. Son entrañables las palabras que dirigió a María Magdalena, mandándole que comunicara a los apóstoles que Él «ha resucitado».

No hay duda de que las mujeres estaban presentes en los momentos álgidos de la muerte y resurrección de Jesucristo, y por este motivo sentí una gratísima emoción al ver a nuestras buenas religiosas de la catedral de Barcelona «sirviendo» o, si queréis, «acariciando» el altar, ya que éste es el propio Cristo, y a la vez esta escena –posiblemente malinterpretada por algunos– evocaba la inquebrantable fidelidad de tantas buenas mujeres al lado de Jesús en el calvario, en el sepulcro y en la resurrección. i Ellas sí están seguras de que ser superior en la Iglesia es ser el servidor de todos! Precisamente al Santo Padre se le denomina Servus servorum Dei (el siervo de los siervos).

Las religiosas que intervinieron en el rito de la consagración del altar son las mismas que cuidan de la sacristía y de muchas de las actividades de la catedral de Barcelona, del mismo modo que participan en el culto y en los actos de piedad. Son las denominadas Auxiliares Parroquiales de Cristo Sacerdote. Son cinco religiosas que viven en comunidad y tienen su residencia sobre el mismo claustro de la catedral. El fundador de éstas fue el reverendo deán-canónigo de Bilbao José Pío Gurruchaga, que nació en Toulouse (Guipúzcoa) el 5 de mayo de 1881. En el año 1895 ingresó en el Seminario de Vitoria (País Vasco) y fue ordenado sacerdote el 23 de diciembre de 1905. Después de pasar como coadjutor por una parroquia de Irún, el 6 de febrero de 1927 fundó las Hijas de la Unión Apostólica, que hoy se apellidan Auxiliares Parroquiales de Cristo Sacerdote. El canónigo Gurruchaga fue un gran promotor de las misiones, de la liturgia y de la línea de colaboración de las mujeres en la Iglesia. Los miembros de este instituto tienen como modelo a las . buenas mujeres que siempre ayudaron y acompañaron a Jesús, al cual servían. Ellas quieren ser las auxiliares de. Cristo en el servicio del culto divino, y especialmente en las iglesias catedrales y parroquiales. Se consideran -a mi modo de ver- una especie de restauración de las diaconisas que tantos servicios prestaron en la Iglesia primitiva.  

El fundador Gurruchaga amaba mucho la catedral de Barcelona, y hace 52 años fundó esta comunidad. El 22 de mayo de 1967 murió. Su causa de canonización se inició el13 de noviembre de 1993. Esperamos que dentro de pocos años le podamos incluir entre los 141 santos que se veneran en la catedral de Barcelona como un santo nuestro, pero también vasco. En la catedral también hay un grupito –siempre renovado– de chicos muy jóvenes que hacen de monaguillos. Ellos también son piedras vivas de la catedral. Reciben una formación religiosa de las hermanas y se les pagan los estudios en escuelas próximas a la catedral. Es un grupo simpático, movido pero muy formal, que ha dado también algunas vocaciones sacerdotales.

 
FUENTE: http://revistaecclesia.com/content/view/21992/1/

 


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