NOTICIAS DE LA PARROQUIA


4/diciembre/2010 - Retiro de Adviento 2010

La tarde del pasado domingo 28 de noviembre, más de un centenar de personas participaron en el Retiro de Adviento convocado por la Parroquia, y que este año ha sido impartido por el sacerdote de nuestra Diócesis Juan Francisco Carrascosa Rico, Párroco de San José Obrero de El Bojar y Profesor de la Facultad de Educación de la Universidad de Murcia.

La meditación versó sobre nuestra misión de ser portadores de paz, partiendo para ello del texto de las Bienaventuranzas (Mt 5, 1-11): Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
 

 

ALGUNAS PISTAS DEL RETIRO:

-Aunque vivimos en un solo tiempo litúrgico real que es la Pascual, cada uno de los Tiempos Litúrgicos nos animan a vivir una actitud concreta: la esperanza de la venida del Señor que nacerá en Navidad.

-Se puede tener esperanza en muchas cosas, pero es Jesús el modelo y fin de nuestra esperanza. Él es nuestra única esperanza. Y las Bienaventuranzas son una expresión de los motivos de esperanza para el cristiano. Pero es sobre todo en la séptima bienaventuranza ("Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán hijos de Dios"), por se motivo de alegría y felicidad del creyente, aunque no se contemple a simple vista.

-Nosotros somos llamados a ser sembradores de paz. San Francisco de Asís fue el que en la Iglesia hizo vida y transmitió este ser "sembrador de paz". Pero ¿qué es la paz". En hebreo, paz se dice SHALOM. Pero este término no significa estar libre de conflictos, de luchas, de enfrentamientos, sino que implica una plenitud donde todos los hombres van a poder vivir una armonía de la persona con los demás y en sí misma. Y esta armonía se produciría con la llegada del Mesías. ¡Qué estupendo sería ser fuente de paz en nuestras vidas, cada uno en y desde su realidad particular!

-Esta búsqueda de paz, este ser sembrador de paz, choca también con algunas palabras de Cristo en el Evangelio: «He venido a encender fuego en el mundo, ¡y cómo querría que ya estuviera ardiendo! Tengo que pasar por una terrible prueba ¡y cómo he de sufrir hasta que haya terminado! ¿Creéis que he venido a traer paz a la tierra? Pues os digo que no, sino división. Porque, de ahora en adelante, cinco en una familia estarán divididos, tres contra dos y dos contra tres. El padre estará contra su hijo y el hijo contra su padre; la madre contra su hija y la hija contra su madre; la suegra contra su nuera y la nuera contra su suegra».  (Lc 12, 49-53)

-¿Quién sería ese modelo de sembrador de paz? Quien trabaja por la paz no es solamente el "buenazo", el que no tiene sangre en las venas. Éste tipo de persona no es imagen de Cristo. Tampoco serían los que pacifican a la fuerza, los que son como bomberos que tienen que ir apagando fuegos. Ni tampoco los pacificadores - mediadores, como si fueran superhéroes, que incluso intentan mediar y arreglar conflictos cuando nadie les ha pedido ayuda.  Jesús tuvo más de un conflicto durante su vida, de lo contrario no lo habría matado: no era un buenazo.

-Hay que tender a la armonía interna que implica el Shalom hebreo, que no es saber cohabitar y aguantar al que tengo al lado, sino abrir nuestro corazón, aceptar y ayudar así como dejarnos ayudar y aceptar, tanto a nivel personal como de grupo.

-No se puede ser portador de paz si no perdono, si no soy capaz de cerrar viejas heridas después de muchos años, e incluos después de toda una vida. Incluso ofensas que poseen solera y que han pasado de padres a hijos y a nietos. En aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús le preguntó: Si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?

Jesús le contesta: No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. (Mt 18, 21-22).

 

-Teniendo en cuenta nuestras limitaciones presente, y por qué no, también nuestras limitaciones futuras, es importante la reconciliación interior, el perdón con uno mismo para poder trabajar por la paz.

 

-¿Cómo estoy reconciliado conmigo mismo? ¿Guardo fardos? ¿Cómo soy sembrador de paz en mi día a día, en mi entorno? ¿Soy sembrador de paz o más bien me inclino por el juicio, la murmuración, etc?

 

 

 

 

 

 


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