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NOTICIAS DE LA PARROQUIA |
11/diciembre/2010 - El árbol de navidad en El Vaticano
Amanece
el 6 de Diciembre en el Vaticano y con las primeras luces se ve una imagen única
en la plaza de San Pedro, una escena que sólo se produce una vez al año: la
llegada del árbol de Navidad. Un camión irrumpe en la plaza transportando este
abeto de 94 años que se alzará junto al Nacimiento. Este abeto llegó desde la
localidad de Luson, situada en el norte de Italia. Sus 34 metros de altura se
decorarán con 3.000 esferas de color dorado y plateado.
Junto a ellas brillarán 1.500 bombillas blancas y amarillas y en la parte más
alta llevará una estrella. Pero habrá que esperar unos días para verlo lleno de
adornos.
“Creo que quedará muy bien cuando esté terminado, porque además es un sitio muy
adecuado para un árbol de Navidad y creo que en las fechas en las que estamos
dará otro color a esto y muy adecuado a la celebración que se da estos días”.
“Lo veo un poco pequeño pero puede ser la perspectiva viendo todo el paisaje
pero me imagino que va a quedar muy bonito y lleno de luces, supongo”.
“Como se ve y lo que están
trabajando se ve que va a quedar super lindo el arbolito en la plaza del
Vaticano”.
Colocar el árbol en su base no es tan fácil como parece. Se necesita casi todo
un día de trabajo. Además, en esta ocasión los obreros han tenido que cortar
algunos centímetros del tronco para que no se cayese.
El árbol de Navidad no es sólo un elemento decorativo. Para los cristianos,
además, tiene un fuerte significado.
Armand
Puig Tarrech
Decano, Facultad de Teología de
Cataluña
“Este árbol indica que en el
corazón del invierno, donde todo está seco, donde los árboles no tienen hojas,
este árbol verde es símbolo de la vida. Y esta vida tiene un nombre, que es
Jesucristo”.
El árbol de Navidad, símbolo de la vida y de la esperanza, se decora en todo el
mundo con adornos y luces. Esta decoración muestra la importancia del nacimiento
de Jesús.
Armand Puig Tarrech
Decano, Facultad de Teología de
Cataluña
“Jesús se ha hecho pobre
naciendo en un lugar como es Belén donde hay sólo pobreza, pero no es una
pobreza sin sentido, sino que es una pobreza que lleva en sí misma una gran
riqueza. Riqueza espiritual, de dones, de energías, de paz”.
La primera vez que se colocó un árbol de Navidad en el Vaticano fue en 1982, a
petición de Juan Pablo II. Él quiso que tanto el Belén como el árbol, los dos
principales signos de la Navidad, fueran muy visibles en la plaza de San Pedro.