11/diciembre/2010
- El Papa ante la Inmaculada
Cada
8 de diciembre Benedicto XVI visita la plaza de España en Roma para venerar la
estatua de la Inmaculada, en el día en el que la Iglesia católica conmemora el
aniversario de la proclamación de este dogma. Este año no ha sido una excepción
y a las 4 de la tarde muchos romanos salieron a las calles para saludarlo.
El Papa llevó
una corona de flores a la imagen de la Virgen en nombre de todos los
católicos del
mundo.
Como obispo de Roma le pidió que cuide de la ciudad y
también de quienes se sienten “solos y abandonados”. Benedicto XVI también
pidió a la Virgen que ayude a los jóvenes a no tener miedo de ir contra
corriente. 
Benedicto XVI
“Gracias oh Madre Inmaculada, por estar siempre con
nosotros. Cuida de nuestra ciudad: conforta a los enfermos, anima a los
jóvenes y sostiene a las familias. Infunde la fuerza para evitar el mal, en
cualquiera de sus manifestaciones, y ayúdales a elegir el bien, también cuando
supone ir contra corriente. Danos la alegría de sentirnos amados por Dios,
bendecidos por Él, predestinados a ser sus hijos”.
Un mensaje que, según Benedicto XVI, se dirige a toda la
ciudad de Roma, también a aquellos que no conocen o no les interesa la fiesta
de la Inmaculada.
Benedicto XVI
“La mirada de María es la mirada de Dios sobre cada
uno. Ella nos mira con el mismo amor del Padre y nos bendice”.
Antes de irse, el Papa saludó al alcalde de roma y al
embajador de España ante la Santa Sede.
Tras esta visita al centro de la ciudad para conmemorar a
la Virgen de la Inmaculada, el Papa volvió al Vaticano en papamóvil por las
calles de Roma.
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