NOTICIAS DE LA PARROQUIA


19/diciembre/2010 - INTOLERANCIA RELIGIOSA EN CHINA

El Vaticano acusa a China de ser un represor de la libertad religiosa y dice que los intentos de controlar la conciencia de los ciudadanos e interferir en los asuntos internos de la Iglesia católica son un deshonor para Pekín. En un duro comunicado, la Santa Sede dice que esta actitud es señal de miedo, de debilidad y de intransigente intolerancia. Además, denuncia que Pekín ha “dañado unilateralmente el clima de confianza y diálogo” que se había creado entre el Vaticano y el gobierno.

A principios de diciembre Pekín obligó a muchos obispos, sacerdotes, monjas y laicos a participar en la Asamblea de Representantes Católicos de China.

La Asamblea se había aplazado durante cuatro años porque los obispos fieles al Vaticano se habían negado a participar.

La Asamblea fue instituida por las autoridades comunistas para gobernar la Iglesia por encima de los obispos. Acaba de nombrar un presidente de la Conferencia Episcopal China, títere del gobierno y no reconocido por el Vaticano.

Ahora el Vaticano denuncia claramente a Pekín por obligar a muchos obispos y sacerdotes a participar en la Asamblea. Y da las gracias a quienes resistieron a las presiones. También pide a quienes han participado a la fuerza que justifiquen los motivos en sus diócesis para evitar confusiones.

En cualquier caso, denuncia que lo ocurrido ha dañado las relaciones entre católicos clandestinos fieles a Roma y católicos “oficiales” fieles al Partido Comunista y ha provocado una “pérdida de la confianza necesaria para construir una relación correcta con la Iglesia”.  

Sin embargo, el Vaticano tiende una mano y dice que está dispuesto a dialogar con Pekín.

FUENTE: www.romereports.com


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