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NOTICIAS DE LA PARROQUIA |
28/diciembre/2010 - El Obispo preside la Misa de Navidad de la UCAM
La
Universidad Católica San Antonio de Murcia celebró el 21 de Diciembre la llegada
de la Navidad con una Misa presidida por el Obispo de la Diócesis de Cartagena,
Mons. José Manuel Lorca Planes, concelebrada por varios presbíteros diocesanos.
A esta celebración asistió el Presidente de la UCAM, D. José Luis Mendoza, así
como otras autoridades académicas y personal de la Universidad. Después de la
Eucaristía, el Sr. Obispo bendijo el belén que han colocado en el claustro, acto
que estuvo acompañado por alegres villancicos.
“Lo que estamos analizando es la realidad de que Dios está con nosotros”- apuntó
en su homilía Mons. Lorca Planes. Así añadió que el Señor “no entra en nuestra
historia para violentar al hombre, sino para darle oportunidades”. “Realmente
tenemos muchos motivos para vivir en paz y en la armonía a la que estamos
convocados desde el principio”- aseguró. Asimismo, explicó que “Dios es
infinitamente grande y, ante nuestra realidad humana, sale para liberarnos”.
El Pastor de la Diócesis indicó que “el Señor no ha dejado de dar señales”, y
que estas señales “necesitan la fe, necesitan creerse”. El Sr. Obispo animó a
los fieles a “oír a Dios en el silencio”, a “abrir los ojos a Dios” y a
“escuchar la predicación de Jesús”. “Sentid cómo Dios nos invita a reconocerle
dentro de los hermanos”- alegó. De igual modo expresó que un creyente está
llamado a “espabilarse” por el mismo Dios que hizo el Cielo y la tierra. “Dios
ha querido poner su morada en medio de nosotros- recordó.- Dios es un Dios
cercano, que nos acerca a sus mejillas para abrazarnos, para sumergirnos en la
inmensidad de la ternura”.
“En esta vida, o somos testigos y profetas de la alegría, o no hemos entendido
el mensaje de Jesús”. Así invitó el Sr. Obispo a los presentes a llevar en el
corazón la alegría del Salvador y transmitirla a los demás, “construyendo todos
los días la santidad”. “Tenemos que anunciar al mundo la grandeza de Dios-
precisó.- El Señor se encargará de abrir nuestras manos para ofrecer a los demás
el tesoro de gracia del que somos portadores”.
