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NOTICIAS DE LA PARROQUIA |
20/enero/2011 - Misa en honor de San Fulgencio
Con
motivo de la festividad de San Fulgencio, Patrón de la Diócesis de Cartagena, el
Sr. Obispo, Mons. José Manuel Lorca Planes, presidió el pasado sábado día 15
de enero una Misa en rito Hispano –Mozárabe en la
Catedral de Murcia. El acto comenzó a las 11 de la mañana con la procesión
claustral del Arca de plata que lleva las Reliquias de San Fulgencio, portada
por diáconos y sacerdotes, y a la que acompañaban medio centenar de presbíteros.
Tras llegar al altar, el Sr. Obispo iniciaba la Santa Misa Pontifical por el
rito hispano-mozárabe. Este ritual sigue la estructura y composición de la
liturgia que practicaba la Iglesia en España en los tiempos en que vivió el
cartagenero San Fulgencio. Como día grande para la diócesis, el Seminario Mayor
de San Fulgencio fue el encargado de armonizar los cánticos en latín.

Durante la homilía Monseñor Lorca Planes exhortó a
los fieles a vivir desde la esperanza y el compromiso de entrega, sobre todo,
“en estos momentos de crisis económica, donde muchas personas lo están pasando
mal”. “Estas situaciones no nos dejan indiferentes, por lo que muchos hombres y
mujeres, hermanos en la fe, se hayan presentado como voluntarios para ayudar en
Cáritas, Jesús Abandonado… instituciones de caridad de la Iglesia. Esta realidad
la tenemos presente en la celebración de la Eucaristía”- argumentaba Monseñor
Lorca Planes. Por otra parte, el Sr. Obispo invitó a los presentes a tener a San
Fulgencio, Patrón de la Diócesis, como intercesor de nuestra realidad eclesial
ante el Altísimo, con el fin de llevar a cabo los tres objetivos diocesanos del
plan de pastoral: ser testigos de la fe, custodios de la esperanza y profetas de
la caridad. Según José Manuel Lorca Planes el cristiano debe destacar por ser
una persona de esperanza. “Los creyentes estamos llamados a descubrir la virtud
teologal de la esperanza que mueve al cristiano a no perder de vista la meta
final que da sentido y valor a su existencia” señalaba. Además, ha resaltó que
“la esperanza es la virtud por la que aspiramos al Reino de los Cielos, a la
vida eterna como felicidad nuestra, poniendo nuestra confianza en las promesas
de Cristo y apoyándonos, no en nuestras fuerzas, sino en los auxilios de la
gracia que nos viene del Espíritu Santo”. Al don de la esperanza hay que
prestarle una atención particular, sobre todo en nuestro tiempo, en el que
muchos hombres y no pocos cristianos, se debaten entre la ilusión y el mito de
una capacidad infinita de autorrealización y autorredención. “Es la invitación
que hace el mundo para alejarse de Dios”. Para el Pastor de la Diócesis, es
urgente una llamada a la esperanza cuando las dificultades acechan por todas las
esquinas. “El mensaje de esperanza que nos viene de Jesucristo ilumina el
horizonte de incertidumbres y pesimismos. La esperanza nos protege y nos
consolida en el buen combate de la fe, ya que se alimenta en la oración”. “Hoy
no basta despertar la esperanza en la interioridad de las conciencias. Es
preciso cruzar juntos el umbral de ésta como nos invita San Pablo”- exhorta el
prelado. Mons. José Manuel Lorca concluyó la homilía haciendo referencia a la
beatificación de Juan Pablo II el próximo 1 de mayo.
Al finalizar la Eucaristía hispano-mozárabe, el patio del Palacio Episcopal se
convirtió en un gran comedor. Como es costumbre, se repartieron 450 kilos de
boniatos en dulce entre la feligresía, bien regados con mistela. La tradición
del boniato en dulce surge, según la leyenda, cuando en tiempos pasados de
crisis la alimentación de los seminaristas era bastante parca y rutinaria, y el
Obispo junto con el Cabildo Catedral regalaban este confitado a los seminaristas
para resaltar la fiesta de San Fulgencio del resto de días. Desde hace una
década los gustosos boniatos se vienen realizando en las cocinas de Asprodes,
Lorca.


Fuente: www.jovenesconcristo.es